Tacuarembó, 7 de octubre de 2007

COMUNICADO DE PRENSA

 Durante el año 2006 tuvo lugar en nuestro país un proceso de participación social en torno a la situación del sistema educativo nacional y su transformación. Durante el mismo participaron más de veinte mil personas a lo largo y ancho del país, se realizaron más de setecientas asambleas territoriales y se aportaron más de cuatrocientos documentos, en donde se manifestaron una heterogeneidad de propuestas y opiniones del más amplio espectro.
 Como corolario de este proceso, se realizó a fines de 2006 el primer Congreso Nacional de Educación (CNE) “Maestro Julio Castro”, donde participaron más de mil doscientos delegados, de los cuales el 62,5 % representaban a asambleas territoriales y el 37,5 % a distintos sectores y organizaciones. Durante el congreso se debatió, se reflexionó y se resolvió, ejercicio demostrativo de la capacidad de la sociedad para asumir con compromiso la construcción de su propio destino.
 Las principales resoluciones del CNE se ven hoy enfrentadas a una contradicción que pone de un lado la coherencia con los cambios y del otro la transacción con la continuidad. Esta contradicción surge del flagrante incumplimiento del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) en la elaboración del proyecto de ley con respecto a la síntesis aprobada en el CNE. Es fundamental recordar que uno de los objetivos esenciales del congreso era funcionar “como instancia de elaboración de bases para la nueva ley de educación”; sin embargo, con las resoluciones a la vista, lo emanado del CNE fue tomado por el MEC simplemente como un insumo y no como resultado del proceso de debate.
 Este menoscabo al pronunciamiento de los participantes en el CNE, compromete la credibilidad del Poder Ejecutivo sobre su defensa de la educación pública y su transformación democrática. De confirmarse esta estrategia, quedará claro que el CNE pretendió ser una maniobra política para legitimar la propuesta de ley que hoy se presenta, y que al fracasar en su propósito ahora se quiere desconocer.
 Como estudiantes organizados no estamos dispuestos a resignarnos a perder una oportunidad histórica de recuperar la educación pública al servicio del pueblo, no estamos dispuestos a que se juegue con las miles de personas que apostaron a la transformación de la educación a través de su participación.
 Sabemos que estamos en un punto de inflexión, y hay que diferenciar el aserrín del pan rallado: no es lo mismo autonomía que subordinación al gobierno de turno, no es lo mismo cogobierno que gobierno mixto, no es lo mismo impulsar la participación de la sociedad en la educación que incorporar a los empresarios en el gobierno de la misma, no es lo mismo apostar a una educación de calidad que crear una Agencia Nacional de Acreditación.
 El debate sobre la ley de educación debe enmarcarse en la recuperación de la perspectiva transformadora de la educación y en la superación de la postura acrítica ante lo instituido. No concebimos la ley como un fin en sí mismo, sino como una posibilidad estratégica que permita superar la lógica de la crisis que gobierna nuestro sistema educativo.
 El pleno cumplimiento de las resoluciones del CNE constituye una condición de posibilidad para recuperar la capacidad instituyente y democrática de los actores educativos y la sociedad toda, único camino posible para promover y consolidar en el largo plazo un proyecto educativo al servicio de la emancipación cultural y científica de nuestro pueblo.
 Los promotores del modelo burocrático-partidista actualmente vigente, que condena a la educación a los vaivenes electorales e impide establecer un proyecto de largo plazo para la educación, suelen acusarnos de ambicionar el poder de la misma y de querer aislarla de los otros aspectos de la vida social, confundiendo autonomía con autarquía. La autonomía, sólo materializable realmente a través del cogobierno, lejos de significar un divorcio entre sociedad y educación, implica una relación sociedad-educación de nuevo tipo, no mediatizada por el gobierno central de turno.
 Es por lo antes dicho que no dudamos ni dudaremos en nuestra propuesta transformadora, pues no existen medios caminos entre lo nuevo y lo perimido. El Encuentro Nacional de Estudiantes de Formación Docente, una herramienta gremial consustanciada con el legado histórico del que nace, sabrá estar a la altura de las circunstancias, organizado y en pie de lucha por una educación digna y popular.

EN DEFENSA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA

POR EL PLENO CUMPLIMIENTO DE LAS RESOLUCIONES DEL CONGRESO NACIONAL DE EDUCACIÓN

¡¡¡AUTONOMÍA Y COGOBIERNO YA!!!

Encuentro Nacional de Estudiantes de Formación Docente

Una respuesta para “Comunicado de prensa del Encuentro Nacional de Estudiantes de Formación Docente”

  1. yo, la de la foto escribió

    Está buena esa foto.
    Es de la época de los fundadores, del primer Encuentro que participamos como CEMP.
    Qué gripe que me agarré ese fin de semana. La negra me cuidó. Gracias Lu!

Escribe un comentario